¿Qué es la ICL (lente implantable de Collamer)?
El tratamiento con ICL es un método que se utiliza para corregir defectos visuales como la miopía y la hipermetropía altas y el astigmatismo. Consiste en colocar una lente de diseño especial delante del cristalino del ojo. Este tratamiento es ideal para pacientes que no son candidatos a la cirugía láser o que buscan una solución más permanente.
¿A quién se le aplica la lente intraocular?
Las lentes intraoculares se aplican especialmente a pacientes con miopía o hipermetropía de grado alto que no son candidatos a los tratamientos láser. También se prefieren en personas cuya estructura ocular no es adecuada para la cirugía láser o que buscan una solución permanente. Los candidatos más adecuados son las personas de 18 a 45 años cuya graduación se ha mantenido estable durante un año.
También pueden optar a este tratamiento las personas cuyo grosor corneal no es adecuado para el tratamiento láser, pero cuyo defecto puede corregirse con lentes intraoculares. Las lentes intraoculares pueden aplicarse a personas que no tienen ninguna enfermedad ocular crónica y cuya presión intraocular es normal. Este tratamiento se recomienda a las personas que no desean usar gafas ni lentillas y cuya salud ocular es adecuada para este tratamiento.
¿Cuál es la vida útil de una lente intraocular?
Las lentes intraoculares suelen ser duraderas y, en las condiciones adecuadas, pueden utilizarse de por vida. El diseño y el material de estas lentes son adecuados para un uso prolongado. No obstante, como la estructura ocular y el estado de salud de cada persona son diferentes, la vida útil de la lente puede variar de una persona a otra.
Tras la implantación de las lentes en el ojo, el estado de la lente y la salud ocular se controlan con revisiones oftalmológicas periódicas. Con el tiempo, los cambios en la estructura del ojo o posibles complicaciones pueden hacer necesaria la sustitución de la lente. Sin embargo, en la mayoría de los casos las lentes intraoculares pueden permanecer en el ojo durante el resto de la vida del paciente.
La cirugía de lente intraocular es un procedimiento que suele durar unos 15-20 minutos por ojo y se realiza aplicando gotas anestésicas en el ojo del paciente. En primer lugar, su médico toma medidas de su ojo y determina la lente adecuada para usted. El día de la cirugía se le anestesia el ojo con gotas y se desinfecta. El cirujano realiza una incisión muy pequeña en la capa superficial del ojo e introduce a través de ella una lente intraocular de diseño especial.
La lente se coloca delante del cristalino del ojo y se fija en posición central. La incisión está diseñada para cicatrizar por sí sola tras la introducción de la lente y por lo general no requiere puntos. Después de la cirugía, el paciente puede notar una ligera molestia o visión borrosa en el ojo, pero es temporal y debería desaparecer en unos días. Por lo general, los pacientes pueden volver a casa unas horas después de la cirugía. Tras la cirugía de lente intraocular, su médico puede recomendarle que use gotas durante un periodo determinado. Estas gotas ayudan a reducir el riesgo de infección y a acelerar la cicatrización. Los pacientes pueden retomar sus actividades habituales a los pocos días de la cirugía, aunque se recomienda evitar las actividades físicas intensas y los entornos que fuercen la vista.
Por lo general, es necesario tener al menos 18 años para este tratamiento. Este límite de edad se establece para garantizar que el ojo y el defecto visual sean estables. Los oftalmólogos valoran si la graduación es estable en las personas menores de esta edad y, por lo general, consideran que el paciente es candidato a la cirugía si la graduación no ha cambiado durante un año.
También se tienen en cuenta la salud ocular y el estado general de salud. En particular, si la cirugía de lente intraocular se va a realizar a una edad avanzada, también se tienen en cuenta factores como la aparición de cataratas. Al igual que en el tratamiento láser, el límite superior de edad para la ICL es de 45 años.
Riesgos y posibles efectos secundarios
La cirugía de lente fáquica (ICL) se realiza sin tocar el cristalino del ojo y es una opción fiable para graduaciones altas. Los riesgos son poco probables; las mediciones detalladas y las revisiones periódicas los reducen aún más, y la mayoría de las situaciones que podrían surgir son tratables.
- Infección: muy rara; se previene con las gotas prescritas tras la cirugía y con sencillas medidas de higiene.
- Aumento de la presión intraocular: en la mayoría de los casos es temporal y se produce en los primeros días, y se controla con gotas; el tamaño de la lente se planifica de antemano a partir de sus mediciones.
- Cataratas: poco frecuentes, pueden aparecer con los años; si aparecen, se retira la lente fáquica y la catarata se trata con una cirugía de cataratas convencional.
- Pérdida de células endoteliales de la córnea: es un proceso lento; se vigila con un recuento de células endoteliales en las revisiones anuales y, si es necesario, puede retirarse la lente.
- Halos y deslumbramiento nocturnos: pueden aparecer en las primeras semanas y suelen atenuarse con el tiempo.
¿Cuánto cuesta la ICL?
Los precios de la lente intraocular ICL varían según la causa subyacente. El plan de tratamiento que elabore nuestro oftalmólogo especialista según la lente, tras una revisión detallada, puede variar de una persona a otra.
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¿Qué lente ICL se elige?
El tipo de lente depende de su graduación. Su cirujano lo confirma tras una revisión detallada:
- Una graduación negativa (-) se corrige con la ICL para miopía.
- Una graduación positiva (+) se corrige con la ICL para hipermetropía.
- El astigmatismo requiere la ICL tórica, tanto si su graduación es negativa como positiva.
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Qué más conviene saber
La ICL es reversible: no se retira tejido corneal y la lente puede extraerse o sustituirse más adelante si sus ojos cambian. Por lo general se ofrece hasta aproximadamente los 45 años; a partir de esa edad, la sustitución del cristalino suele ser la mejor opción. La visión suele ser nítida y la recuperación, rápida.