
Cirugía de lente implantable de Collamer (ICL)
- Kudret Eye Istanbul
- Última actualización:
- 4 min de lectura
- Revisado médicamente por Dr. Mehmet Ali Özdil
Olvídese de los requisitos del láser: es otro mundo
Esta lente no se parece a las lentillas a las que está acostumbrado. Se implanta dentro del ojo, justo detrás de la parte de color, mediante una pequeña cirugía. Su material es muy especial... Está fabricada con Collamer, un material biocompatible que contiene colágeno, por lo que el ojo la tolera muy bien. Para mí, la seguridad es su principal ventaja; es una buena elección porque no se retira nada del cuerpo. No coge el bisturí y corta la córnea como hace el láser; simplemente se queda ahí. En esencia, son unas gafas dentro del ojo. No altera lo más mínimo los parámetros de la córnea. ¿Se imagina lo que esto significa? Si en el futuro cambia de opinión o aparece una tecnología mucho más avanzada, la lente puede retirarse sin más. Ese lujo de la reversibilidad da una enorme tranquilidad.
Entonces, ¿a quién le encanta? ¡A quienes el láser ha descartado! Es decir:
- A quienes les han dicho: «Su córnea es delgada, así que el láser no es para usted».
- A quienes superan los límites del láser porque su graduación es demasiado alta.
- A quienes ya padecen ojo seco y temen que el láser lo empeore.
Un comienzo nítido: la cirugía y después
De acuerdo, la tecnología es estupenda, pero ¿cómo es el proceso? Primero nos conocemos, tomamos un té o un café y hacemos el mapa de su ojo. Se mide cada detalle. Estas lentes se fabrican a medida, así que es como una prenda hecha a medida para su ojo. Si todo está en orden, fijamos la fecha de la cirugía, que es breve y cómoda. Completamos el procedimiento en la mesa de operaciones mientras charlamos. Después no hay puntos, porque la incisión es tan pequeña que se cierra sola. Ese día descansa un poco y le damos unas gafas protectoras. Siempre que no descuide sus gotas, la recuperación es increíblemente rápida.
La verdadera historia empieza después. Poder mirar la hora por la mañana sin gafas. Que las gafas no se le resbalen por el sudor al hacer ejercicio. Bañarse sin planearlo en el mar o en la piscina con los amigos... Ahí empieza lo bueno. Piénselo: una mañana se despierta y, nada más abrir los ojos, ve con claridad el techo y el reloj de la pared. Sin tener que alargar la mano hacia la mesilla. O meterse en la ducha y poder leer las etiquetas del champú... Parecen detalles pequeños, pero de eso se trata la vida. De libertad. Ni siquiera nota que haya algo en su ojo; se olvida de ello. Su cuerpo la ha aceptado por completo, como si siempre hubiera estado ahí. En resumen, no se trata solo de «ver mejor», sino de vivir tranquilo.
Destierre las gafas y las lentillas de su vida. Si lo que acabo de contarle le ha hecho pensar «esto es lo que buscaba», no le dé más vueltas. Venga a tomar un café con nosotros. Hablaremos de la mejor opción para sus ojos, de sus ventajas e inconvenientes, y encontraremos una solución.


